El factor humano

Hay películas a las que cuesta encontrarles el género como a los pollos. No es el caso de ‘Invictus’, la última joya salida de la colaboración de dos viejas glorias: Eastwood y Freeman. Se trata de puro cine político, una clase de historia política moderna en torno a la peripecia de la selección nacional sudafricana de rugby en la Copa del Mundo de 1995. La descripción de cómo fue posible que el último reducto del segregacionismo y el ‘apartheid’ se convirtiese en una auténtica democracia, sorteando cincuenta años de odio racial y la amenaza de la guerra civil. Y todo ello de la mano de Nelson Mandela, 27 años prisionero en la cárcel de Robben Island, sostenido por un poema de Wiliam E. Henley: «soy el dueño de mi destino, soy el capitán de mi alma». El relato de cómo un líder visionario, en el sentido más positivo del término, fue capaz de cambiar el curso de la Historia, conduciendo a todo un país desde la más radical de las divisiones a una unión espontánea y emocional en pos de un objetivo común. Un curso de liderazgo digno de los mejores postgrados nada desdeñable para los tiempos que corren en este país nuestro. Ya sé que algunos pensarán: ¡qué exageración! Si no estamos ni a la altura de Grecia, cómo se nos puede comparar con la Sudáfrica racista de hace 20 años.

Lo cierto es que el sustrato último de la película habla de una sociedad dividida, llena de incertidumbres y miedos antiguos, a la búsqueda de una nueva identidad, nada lejano de lo que nos sucede a nosotros. Salvando la distancia de la bendita paz social, cómo no encontrar similitudes en un país que tiene delante de sí nada menos que la reforma de la educación, de la sanidad, del mercado de trabajo, de la justicia, del modelo productivo y, aún más, de la arquitectura del propio Estado. Todo ello con una tasa de paro cercana al 20% y en el contexto de la crisis económica más intensa de los últimos cincuenta años.

Labor de titanes podría decirse, desde luego nada que pueda afrontarse desde la vacuidad de las invectivas parlamentarias o desde fantasmagóricas comisiones interministeriales capadas de poder decisorio sobre lo que importa y guiadas por el puro márketing político. Pero no, no se trata de apelar a esfuerzos sobrehumanos, sino sólo al liderazgo, al liderazgo político. Eso sí, de una clase muy distinta a la que se estila por estos lares. El tipo de liderazgo capaz de cruzar las líneas rojas de la comodidad ideológica, el aplauso fácil y la búsqueda permanente del contento de los propios, para salir al encuentro de la otra mitad de la sociedad, imprescindible cuando toca abordar las tan traídas y llevadas reformas estructurales. Arriesgándose a la incomprensión cuando de tomar decisiones toca.

Y es que en España se ha acabado imponiendo el tipo de liderazgo surfista proclive sólo a nadar sobre las olas de lo que las encuestas transmiten como la voluntad de la mayoría, un liderazgo marcado por la estrategia de no tener estrategia y construido sobre las bases de una sociedad acostumbrada a la irresponsabilidad permanente de nuestros cargos públicos y la comodidad de años de abundancia, en los que un reguero de dinero público era capaz de tapar la ineficacia y la inacción. Y no será por falta de análisis, diagnóstico y propuestas. En pocas épocas, la opinión publicada en todo tipo de medios ha sido más unánime en cuanto a la necesidad de abordar reformas de calado. Sólo faltan los líderes dispuestos a asumir el riesgo de tomar decisiones.
Ahí está Mandela irrumpiendo en la reunión donde el Consejo Nacional de Deportes que ha decidido suprimir el nombre, símbolo y colores de los Springboks, el odiado equipo nacional de rugby emblema de los Afrikaners blancos, pidiendo a sus partidarios que reconsideren la decisión y mantengan el equipo intacto. Ni siquiera la fiel jefa de gabinete, Brenda, lo entiende: «Está arriesgando su imagen política, está arriesgando su futuro como nuestro líder». «El día que tema hacerlo, ya no seré el adecuado para liderar», recibe por respuesta. Tras un emotivo discurso sobre la necesidad de no perder a la minoría blanca en la construcción de la nación, Mandela gana por una exigua mayoría de 12 votos. Los Springboks juegan la final de la Copa del Mundo de 1995 y contra pronóstico vencen a la imbatible Nueva Zelanda. Nelson Mandela, el presidente negro que ha pasado 27 años en la cárcel de Robben Island, sale al terreno de juego ataviado con la camiseta y la gorra de los Springboks y hace entrega de la copa al rubio capitán de la selección, François Pieenar. Una marea de negros y blancos, ciudadanos todos de la nueva Sudáfrica, celebran el triunfo.
¿Fue el rugby una maniobra política en éste caso? Seguramente sí, pero, sobre todo, como el propio Mandela asegura, fue una maniobra humana. ¿Pero es que acaso hay alguna tarea más humana que la política?

Enlace al artículo aquí

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Artículos de prensa. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a El factor humano

  1. Nacho Velón dijo:

    Amigo Nacho, si ya tenía ganas de ver la película, tu comentario político hace ineludible que lo haga ya mismo. Un saludo desde Pontevedra.

    • Nacho Prendes dijo:

      Gracias “aguardenteiro” por inaugurar los comentarios de este recien nacido tren. La película está muy bien, pero mejor aún el libro en el que está basada: “el factor humano” del periodista británico John Carlin, Seix Barral, una lección magistral de política, de la buena, de la que hace falta.

  2. Armando asturias dijo:

    Me ha gustado mucho el comentario; y aunque no ví la pelicula, espero comprar el libro ” El factor humano”; es gratificante abrir la pagina Web de Upyd,y poder leer comentarios y noticias interesantes de todo tipo.-

    Aprovecho,para agradecer a todos los miembros directivos,la labor desarrollada hasta ahora,en beneficio de una sociedad plural; que redundará en buenos resultados electorales dentro de poco tiempo.-

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s